En el suelo de mi habitación, y mientras a través de la ventana contemplo un perfecto atardecer anarajando de fondo, escribo estas palabras tras haber invertido algo de mi tiempo en el 'paint'. Sí, sí, en el 'paint'... llevaba tiempo sin adentrarme en las profundidades de este mítico programa informático. Me he acordado de las clases de Diseño Por Ordenador del instituto en las que aprovechábamos para chapucear las escasas tareas que nos mandaba la profesora más erótica del centro y para perfeccionar el diseño de gilipolleces de todo tipo. Me vienen a la cabeza un par de obras maestras de contenido evidente: un falo humano escaneado y un escudo del equipo de baloncesto de la liga escolar con un par de huevos y un palo colgando entre las piernas.
¡Qué maravilla de programa! Gracias a él vais a poder saber dónde estamos siempre que echéis un ojo al blog. A vuestra derecha tenéis el Gepe ese: una imagen del mapa del Sudeste Asiático con nuestro recorrido en rojo.
No hemos hecho gran cosa. Las líneas rojas escasean. El tiempo pasa fugaz y los kilómetros sosegádamente. Teníamos la sensación de haber visto numerosos lugares en estos tres meses, pero cuando hemos visto la imagen desde lo alto, nos hemos dado cuenta de lo mucho que todavía nos queda por viajar. Esto acaba de empezar y por suerte tenemos las baterías recien cargadas.
Conseguir llenar el mapa de rojo, sin que ello suponga que el rojo aparezca en la cuenta bancaria, sigue siendo nuestra meta y principal ilusión.
Esta grandiosa y desternillante despedida laboral da paso de nuevo a los días ambulantes a base de mochila, tallarines, autobusés y barcos. Camboya, desde su interior hasta su costa; y Vietnam, desde el Mekong hasta Hanoi, son los trayectos venideros.
Bye Bye, Ecstatic!
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PD: Si todavía no habéis participado en el CONCURSO FOTOGRÁFICO, hacedlo ya mismo... os quedan 10 días.
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